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 El Cronista

Brasil muestra el camino para un Tratado de Libre Comercio entre Milei y Trump

En el complejo entramado del comercio internacional, la política de aranceles y apertura económica puede jugar un rol clave en la recuperación de un país sumido en una profunda crisis. En este contexto, el gobierno de Javier Milei podría encontrar una estrategia viable para dinamizar la economía argentina, inspirándose en la política implementada por Jair Bolsonaro en Brasil y alineándose con la reciente postura de Donald Trump en materia de comercio exterior.

 

Durante los últimos años de su mandato, Bolsonaro decidió aplicar una reducción arancelaria unilateral a más de 6000 posiciones de la Nomenclatura Común del Mercosur (NCM), argumentando que la medida era legal dentro del marco del Tratado de Montevideo de 1980. En particular, el gobierno brasileño justificó la reducción en base al Artículo 50, inciso d, que permite la adopción de medidas comerciales excepcionales con el fin de proteger la vida y la salud de las personas.

Opinión 

Trump no perdona a Brasil

Gustavo Pérego

 

Esta estrategia, aunque en apariencia contraria a las normas del Mercosur, fue implementada de manera transitoria, a través de dos resoluciones con duración de un año cada una, y generó un impacto en la reducción del costo de vida en Brasil. Además, diversificó el origen de las importaciones, ampliando la oferta de productos y estimulando la competencia interna. Posiblemente, de haber sido implementada por más tiempo, ya que no se renovó esta baja de la Arancel Externo Común (AEC) con Lula da Silva, podría haber tenido un impacto más duradero en la matriz productiva brasileña.

 

El regreso de Trump a la Casa Blanca trajo consigo una redefinición del comercio internacional. Su enfoque apunta a aplicar una política de "tarifas espejo", estableciendo aranceles similares a los que otros países aplican a los productos estadounidenses. Esta postura ofrecería una oportunidad para que Argentina se posicione estratégicamente en una futura negociación de un acuerdo de libre comercio con EE.UU.

Al analizar la justificación del gobierno de Brasil, podríamos argumentar que la Argentina de finales de 2023, cuando asumió el actual gobierno de Milei, enfrentó una de las crisis económicas más profundas de su historia reciente, con niveles de pobreza e indigencia alarmantes heredados del gobierno anterior. En este contexto, el mismo Congreso de la Nación votó la delegación de facultades al Poder Ejecutivo en materia económica, otorgándole margen de acción para implementar políticas urgentes que permitan recuperar el poder adquisitivo, estabilizar los precios y desarmar la crisis social.

 

Transición hacia un TLC con Estados Unidos

 

Siguiendo el modelo brasileño, Milei podría aplicar una reducción arancelaria unilateral de manera transitoria por dos años, sustentando la medida en la misma base jurídica del Tratado de Montevideo. Esta estrategia no sólo aliviaría los costos de importación de bienes de capital y tecnología, sino que fomentaría la competencia interna, alineándose con la nueva política comercial de EE.UU. bajo la administración Trump.

Opinión 

El reordenamiento del tablero global

Gustavo Pérego

 

Una de las principales críticas a la apertura comercial unilateral es su impacto sobre el Mercosur. Sin embargo, la estrategia de Bolsonaro sentó un precedente y demostró que es posible aplicar reducciones temporales sin vulnerar irreversiblemente el bloque.

 

En este sentido, la Argentina podría bajar sensiblemente su promedio arancelario sin igualar la estructura arancelaria de EE.UU., pero también establecer excepciones clave, como el sector automotriz, que está regulado por el Acuerdo de Complementación Económica N°14 (ACE14) con Brasil. Dejar fuera este sector mitigaría la resistencia dentro del Mercosur y permitiría mantener el esquema de integración productiva vigente. Además, ayudaría a las exportaciones argentinas con destino a EE.UU. que en 2020 perdieron su status en el Sistema General de Preferencias (SGP) que aplica EE.UU. para ayudar a naciones en desarrollo.

 

 

El cambio de régimen que trae el nuevo Gobierno, obliga a la matriz productiva argentina a ser más competitiva para integrarse a las cadenas globales de valor. Este proceso de apertura con EE.UU. ayudaría a incorporar más tecnología y bienes de capital a la industria local, presionaría a la baja los precios de la economía y aumentaría la diversificación de mercados para el país.

Opinión 

El Mercosur en coma y una señal para Argentina

Gustavo Pérego

 

La reducción arancelaria transitoria no debería ser vista como un fin en sí mismo, sino como un mecanismo de transición para generar consenso interno dentro del Mercosur y posicionar a la Argentina de manera favorable en una negociación con EE.UU.

 

Brasil ya utilizó esta estrategia como un instrumento de flexibilización dentro del Mercosur. Si la Argentina sigue este camino, podría avanzar en su apertura comercial sin vulnerar sus compromisos regionales, al mismo tiempo que explora un acuerdo más profundo con Washington y otras naciones.

 

 

En conclusión, el gobierno de Milei tiene en sus manos la posibilidad de aplicar una estrategia comercial innovadora, basada en antecedentes recientes y dentro del marco normativo vigente. La combinación de una reducción arancelaria transitoria con la oportunidad de negociación que plantea la política comercial de Trump podría marcar un punto de inflexión en la inserción de Argentina en los mercados globales.

 

Esta medida, lejos de ser una ruptura con el Mercosur, podría servir como un catalizador para modernizar las reglas del bloque y establecer nuevas bases para la relación bilateral con EE.UU. y otros. La clave estará en la capacidad del gobierno argentino para implementar esta estrategia de manera ordenada, previsible y con un horizonte de largo plazo que favorezca la competitividad del país.